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El cribado en el cáncer de colon

Investigaciones sobre el cancerEl cáncer de colón es uno de los más comunes en la actualidad. De hecho en España representa el segundo tipo de cáncer más frecuente y uno de los más preocupantes; pues suele detectarse tardíamente cuando la enfermedad ya ha avanzado bastante, situación que deja muy pocas opciones de tratamiento. Ante este escenario una de las estrategias sanitarias que ha tomado cada vez más fuerza entre los especialistas es el cribado o screening, vale decir, la aplicación de pruebas diagnósticas sobre la población en su conjunto.

La colonoscopía y el cribado

La prueba diagnóstica más eficiente en la detección del cáncer del colón es la colonoscopía. Se trata de una exploración visual del colón y los intestinos, realizada a través de un instrumento que permite captar imágenes del interior de los intestinos, y en algunos casos tomar muestras de tejido para posibles biopsias. Como es de suponer se trata de una prueba altamente invasiva, por lo cual genera un rechazo en general de la población. Este rechazo lo muestran los bajos porcentajes de pacientes voluntarios que se presentan a la pruebas en estudios clínicos lo que preocupa a los especialistas. Este alto rechazo, además, se ve complementado con otras dificultades como la cantidad de equipamiento disponible e incluso los medios anestésicos necesarios para llevar a cabo la prueba de manera recomendable. Estos factores junto al problema de la detección tardía, han obstaculizado que la colonoscopía se transforme en una prueba de cribado viable. Por lo cual, se genera una situación altamente compleja. El cáncer de colón tiene una sintomatología poco específica en su fase inicial; pero su detección temprana es fundamental para las posibilidades de tratamiento; a la vez, las pruebas actuales son poco viables por el equipamiento y los costes, y en general producen rechazo de parte de los usuarios. Evidentemente esto pone a la viabilidad de las pruebas de cribado en una situación compleja; por lo cual hace ya bastante tiempo se han estado generando experiencias pilotos con otro tipo de pruebas que se puedan extender a la población.

Propuestas novedosas

Entre las propuestas novedosas aplicables que se han testeado con relativo éxito se encuentra el análisis de heces. Se trata de una prueba que busca detectar en muestras fecales, residuos sanguíneos que podrían ser un indicio de cáncer. En principio estas pruebas han pasado uno de los umbrales difíciles que es la aceptación de la población. Por ejemplo, se han realizado pilotos en Cataluña, Valencia y Murcia, que muestran un claro aumento de la participación. Mientras a las pruebas de colonoscopía sólo se presentaba un 10% de los convocados, las pruebas de heces, tiene una respuesta voluntaria sobre el 30% y en algunos casos sobre el 40%, incluso sin una campaña de sensibilización e información previa.

Pero este tipo de pruebas, que se está aplicando en varios países, también tiene ciertos obstáculos. Algunos expertos señalan que la enfermedad puede presentarse inicialmente sin síntomas que produzcan sangrado; y además que la presencia de sangrado en la heces puede deberse en ciertas ocasiones a algún tipo de úlcera, y en la mayor parte de los casos a hemorroides. Por lo cual no se trataría de una prueba concluyente. Ahora bien, parece que la opción toma fuerzas de todos modos, pues se trata de una opción económica y operativamente viable, que la población parece aceptar, y si bien no es completamente concluyente, al menos cumple la función de generar un filtro inicial, que podría arrojar falsos positivos; pero también identificar mejor a grupos de riesgo importante.

Foto: Alexander Raths – Fotoliaa

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